Te busco:
abriéndome paso entre los desenfocados recuerdos.
levantando cajas y desempolvado los momentos
ya tenues de mi infancia,
de mi nubilidad;
aún en las fugaces sonrisas que me sonrojaron alguna vez.
y podo la maleza en mi memoria;
entonces, alumbro con velas los pasillos ya oscuros.
Intento reconocer los cuadros borrosos en la pared;
todas las puertas abren
pero ninguna sirve.
Te busco:
miro en el pasado y me abstraigo al ahora
en mis redes,
e insisto con los presentes,
todos están,
aún los ausentes.
¡Todos están!
¡Y descubro la verdad!.
Realidad que me ahoga
pero se manifiesta igual para todos;
clara ante mis ojos:
se mofa...
se divierte...
se deleita con mi error.
Y me entero:
que nunca haz estado,
que no has sido real,
que siempre fuiste ilusión.
Tanto deseo por tenerte...
tanto miedo a perderte...
tanto temor a tu ausencia...
y ahora...
en soledad descubro el engaño,
mi propio engaño.
Todos asienten,
todos consienten
¡Pero no estás!
Te busco,
porque nunca has sido...
ni te he tenido.
Te busco,
y te escondes tras esa mirada lujuriosa,
detrás de ese cuerpo ondulante y eterno,
en lo profundo de esa sonrisa emancipadora,
allí en su quietud,
en su seductora ilusión.
Te busco, en su aroma vivo,
en su compañía,
en su distancia y ausencia,
en su cabello,
en su mano suave,
en su voz, viva y eterna,
Aún te busco,
en su silenciosa mirada;
creo que ella tambien te busca,
cuando la baja.
doquiera que se halle...
Allí silenciosa,
aguarda a que yo también voltee y la encuentre,
y también la descubra,
tanto tiempo mordiendo los labios.
Te busco y no te veo,
nunca haz sido real...
nunca te he tenido...
Esa es mi verdad.
Nunca ha sido;
Y entonces,
¿En dónde?
¿En dónde te busco amor?
Carlos Alberto Moncada Contreras
01-09-2022

🫶
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