El jueves al salir de la universidad, tal cual rutina diaria debo hacer indriver, "sí o si" en este momento no es una opción, es una obligación. Este jueves un pasajero me preguntó: ¿Cree en Dios? Y yo respondí, en ¡Dios Sí! No tengo duda de ello, lo puedo ver en todo lo que me rodea, lo que puedo percibir y lo que puedo pensar... Pero no creo que dios dictamine nuestros sucesos, hay reglas de la vida claras, el nacimiento, el día, la noche, la necesidad de comer, la muerte... Estamos rodeados de circunstancias propias de la vida en las que Dios no interfiere. Y parece injusto si lo vemos desde la perdida, en especial si compartimos con un ser maravilloso, hermoso, fuerte como mi esposa, única, valiente, abnegada, entregada.. ¡Injusto! Que ella llena de salud, vida, y sueños, de un momento a otro enfermara y se enfrentara a los tormentos que conlleva convivir con un tratamiento tan duro como el cáncer.
Es doloroso desde cualquier punto de vista humano, pero en la lógica de Dios, es solo una circunstancia más que toca algunos hombres. Pues la vida está llena de esos desaciertos dolorosos que se hace diferente para todos.
Dios es omnipresente, pero no interfiere en nuestro albedrío. La regla es una: "Amor" y quién lo reconoce puede vivir en Dios sin llevar una biblia bajo el brazo ni la camandula en la boca.
¿Y los milagros? Preguntó- y respondí, al ser Dios omnipresente cuya esencia es vida y amor, suele vibrar y sacudirse ante pequeños eventos, esa vibración hace un salto en lo normal y ocurre lo inesperado. El milagro de su manifestación, es involuntario a su ser, pues es su esencia misma. Crear y dar vida... No lo entendemos porque vemos las cosas como somos y pretendemos que lo que está encima de nosotros actué igual. Pero no es así, el propósito de cada uno se llama vivir... En amor. Por eso creo que mi esposa está con Dios, pues ella fué reflejo de su amor y así lo consagró al comulgar.
Carlos Moncada
14-08-2022

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