¿Santrich abatido en Venezuela? ¿Qué consecuencias políticas puede tener?
Si esta noticia resulta confirmarse como genuina y siempre que el cuerpo del controversial personaje no sea desaparecido, lo cual permitiría establecer su identidad, no dejará de causar suspicacias y aún más, ¡sacude la incredulidad! Despierta más dudas que aciertos.
No es ingenuo preguntarse qué va a pasar con los militares que abatieron a semejante aliado del gobierno venezlano. ¿Los van a condecorar? ¿Qué está ocurriendo en estas zonas fronterizas? ¿Santrich se convirtió en una amenaza para el proyecto bolivariano? ¿No sabían de su presencia en el campamento y cayó bajo fuego amigo? ¿Daño colateral? O realmente fue considerado un delincuente por cierto sector militar, lo que llevaría a interpretar una ruptura en la cadena de mando "evidenciando una división en las fuerzas venezolanas".
Una vez muerto, cualquier relación con su nombre ya no tendría relevancia y el nombre de "Santrich, considerado un narco y guerrillero solicitado en extradición por los Estados Unidos", no le aporta a los nuevos proyectos expansionistas. Su nombre, que en vida representaba a un ideólogo, un pensador, y un destacado orador, ha perdido su valor. Sus desacertadas declaraciones ante los medios menoscabaron socialmente su imagen y quizás pasaron factura en los corazones de los colombianos cansados de las acciones militares de las FARC en su época. Sus arrogantes declaraciones dibujaron un personaje quizás contrario a sus ideales.
Ahora los supuestos aliados hoy victimarios sacarán pecho en los medios de comunicación internacionales para ofrecer una imagen distinta de la dictadura, especialmente en su lucha contra las drogas y la delincuencia. Cuando fueron abatidos Raúl Reyes el 1 de mayo de 2008 en la operación Fénix y el Mono Jojoy en septiembre de 2010 con la operación Sodoma, recuerdo que el régimen venezolano rechazó las acciones y Correa rasgó su camisa, causando una crisis diplomática, especialmente con la primera acción realizada en la frontera con Ecuador.
De confirmarse la desaparición de Santrich, se podría pensar también que esta podría ser una estrategia política. Una hipótesis que defiende la idea de que al ciego lo han sacrificado para convencer a ingenuos, especialmente a las juventudes que desconocen la historia colombiana y que serán los mayores votantes en las venideras jornadas electorales.
Quieren vendernos otra imagen del régimen, especialmente en estos días efervescentes de violencia contra la institucionalidad colombiana, paros, arengas... Quieren vender a los colombianos "una imagen de un régimen" imparcial con la lucha contra el narcotráfico y ajeno a cualquier apoyo de la lucha armada en Latinoamérica.
Las dudas y estrategias se sacuden tras bambalinas, y en Colombia, la sombra de la muerte se despierta con más odio y busca cualquier excusa para manifestarse.
Carlos Alberto Moncada
18 de mayo de 2021

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